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Carta al director enviada por las CCP de Antequera

Queridas/os amigas/os de Alameda:
Como todos los meses un grupo de personas de las Comunidades de Base de Antequera y Comarcas limítrofes nos reunimos en Antequera el domingo 18. Muchos no sabían nada de los sucesos de vuestra localidad y, dado que tenemos muy buenos amigos entre vosotros y sentimos muy próximo el colectivo de los inmigrantes y su problemas, sentimos un gran dolor por la situación creada.
Decidimos, pues, comunicaros nuestros sentimientos.
Queremos expresar nuestra solidaridad, primero, con el muchacho que fue agredido por esos muchachos magrebíes; sentimos enormemente lo sucedido: según nos han dicho, sobreponiéndote a los primeros impulsos, tomaste el camino adecuado - la denuncia - y no aprobaste en ningún momento las manifestaciones posteriores y menos los viles insultos e intentos de agresiones a inmigrantes y personas cuya conducta nada tienen que ver con las reprobables de esas personas concretas que intervinieron en la reyerta. Esperamos tu pronta recuperación.
 Nos solidarizamos con los componentes del “Colectivo por la Paz y la Solidaridad”, que tanto bien hace entre vosotros. Y, sobre todo, con su coordinador que fue brutalmente insultado. ¡Vergüenza da sólo pensarlo! No hace falta decirte –deciros- que estaremos siempre a vuestro lado, aunque sólo sea por el agradecimiento a que os habéis hecho acreedores con vuestro ejemplo para nosotros en el trabajo por un mundo mejor. El cercano, el que se nos acerca y aquel al que os acercáis con vuestro interés aun estando distante. Hacemos extensiva esta solidaridad a todas las personas de ese pueblo, que siempre se ha distinguido por su acogida y solidaridad con la gente de fuera. Sabemos que esto les ha causado un gran disgusto y que se han sentido mal por los actos de vandalismo de sus convecinos.
 Nos solidarizamos también con vosotros, inmigrantes, la inmensa mayoría honestos que también durante estos días habéis sufrido insultos y vejaciones. Salisteis de vuestra tierra dejando familia y amigos para buscar una vida mejor. No os preocupéis; éstos, pensamos, han sido hechos aislados, pero notaréis el cariño del resto del pueblo, que es la mayoría.
Por último nos dirigimos a vosotros, los que habéis caído en la tentación de responder con la agresión. Deciros que las situaciones difíciles nunca se han arreglado con violencia de palabras o de hechos y que nos gustaría, que vuestros abuelos y padres, os relataran todo lo que pasaron ellos en la emigración, tanto en Alemania como en la vendimia francesa, en cuyo tiempo se quedaba Alameda sólo con las personas mayores y los niños que, cuando regresaban sus padres, gritaban emocionados: “¡Que vienen los franceses!” Y como decía ese paisano vuestro que entrevistaron uno de estos días en Canal Sur: “Cuando estuvimos en Alemania habíamos de todo: buenos, regulares y malos”. Es necesario RECUPERAR LA MEMORIA