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RELIGIONES, ÉTICA E INMIGRACIÓN (Desarrollo del primer taller) RELIGIONES, ÉTICA E INMIGRACIÓN OBJETIVO. Seguir profundizando, tras el último Foro Social Europeo de Malmö (Suecia, otoño del 2008), en la dimensión de diálogo entre las diversas religiones existentes hoy en Europa: el cristianismo y las aportadas por los emigrantes, como camino para conseguir “otra Europa mejor posible”. Aunque el taller está expuesto por cristianos, nuestra intención es dirigirnos a todas las personas, tanto creyentes de cualquier religión como también a los no creyentes, con la esperanza de ayudar al objetivo común y fundamental de construir entre todos –nativos y emigrantes- “otro Mundo mejor posible”. METODOLOGIA: Partimos de unos hechos, sobre los que reflexionamos, para extraer finalmente algunas orientaciones prácticas. Al final ponemos la bibliografía donde puede ampliarse estas reflexiones y conclusiones. 1.- HECHOS.- Europa era, hasta ha poco, un continente homogéneo en su raza (blanca), cultura (occidental) y en su religión (el cristianismo). Hoy es una mezcla de razas, etnias, culturas y religiones, causada por la inmigración, el turismo y la globalización en general, que compiten con la raza blanca europea, su cultura occidental y la religión cristiana. Esta presencia indica, por una parte, que los inmigrantes han sido acogidos en la sociedad europea, pero, por otra, nos muestra su “difícil integración” e incluso la condición de “prescindibles” que tienen ellos en Europa, sus culturas y religiones. Así lo indican las revueltas de los suburbios de Paris y la lucha contra el velo musulmán en Inglaterra y Francia, la crítica de Benedicto XVI al Islam respecto a la difusión de la fe mediante la espada y la “directiva del retorno” de la CE. En España últimamente se han endurecido las políticas de reagrupación familiar, han aumentado los CIE y las expulsiones. Estos y otros hechos, como la intolerancia a las criticas de creencias religiosas (caso de Salman Rushdi) o a las caricaturas de Mahoma; los actos terroristas de Londres y Madrid, perpetrados por personas de religión musulmana, plantean la cuestión de ¿será posible en Europa y, en España en particular, un dialogo entre las diversas culturas y religiones existentes? 2.- REFLEXION. 2.1. En primer lugar, creemos que el origen de los problemas culturales y religiosos causados por la inmigración en Europa es, ante todo, económico. Creemos que, en este aspecto, las medidas básicas que Europa debe adoptar pasan, en primer lugar, por evitar un éxodo masivo y empobrecedor de sus países de origen. Para ello, Europa debe invertir en éstos países suficientes recursos, abandonando sus políticas neocoloniales de explotación de sus recursos, manteniéndolos deudores y dependientes perpetuos de Europa. Y, una vez que están asentados entre nosotros, deben tener nuestros mismos derechos y dejar de ser considerados como “ejército de reserva de mano de obra barata”. 2.2. Dejando aparte las causas económicas, creemos que los conflictos y problemas de los inmigrantes en Europa tienen también un origen cultural y, sobre todo, religioso. Frecuentemente lo cultural y las costumbres tienen raíces religiosas. Por ello, es necesario aportar y crear cauces de diálogo interreligioso, para llegar a una convivencia pacífica entre los diversos habitantes de Europa. Pues como dice el teólogo Hans Küng:“No hay paz mundial sin paz religiosa. Y no hay paz religiosa sin diálogo entre las religiones”. 2.2.1. Rechazo de posturas extremas. Para caminar hacia ese diálogo y paz entre las religiones hay que rechazar, ante todo, posturas extremas que nos lo dificultan: * El exclusivismo religioso (de judíos, católicos y musulmanes) de que sólo una única religión posee toda la verdad revelada y de que ella es el único camino de salvación 2.2.2. Nuevo sentido de la “Revelación”. Pero sobre todo es necesario profundizar en el concepto de Revelación que tienen las Religiones, particularmente las del Libro, abandonando conceptos antiguos y descubriendo su sentido integrador. * Las Religiones, particularmente las del Libro, entienden la Revelación como palabras u oráculos inspirados o dictados por Dios a los seres humanos que escribieron los Libros sagrados. La Biblia y el Corán, por ej., contendrían la “palabra de Dios”, serían sus palabras reales, tal como Él las ha pronunciado. Entendida así la “Revelación” es un obstáculo insuperable en el diálogo interreligioso, pues ninguna de estas religiones renunciará a “su Verdad revelada”. * La Revelación la entendemos hoy, más que como un acto acontecido a una persona, como un “proceso humano de un pueblo en la historia”. La Revelación sería el proceso vital y existencial de los pueblos mediante el cual, en el transcurso de su historia, han tratado de buscar un sentido a su vida, de dar respuesta a las necesidades y dificultades que experimentaron en su caminar como pueblo. Esta experiencia humana se materializa frecuentemente en textos escritos: Vedas, la Biblia, el Corán etc. 2.2.3. Nuevo sentido de lo religioso. Entendida así la “Revelación”, se cambia el sentido de lo que entendemos por Religiones. Junto al proceso vital y existencial de los pueblos, sus modos de pensar, sentir y actuar ante las necesidades y dificultades que han atravesado en su historia, que suele llamarse experiencia relativa de la realidad, los seres humanos que formaron los pueblos percibieron también su existencia como formando parte de un todo global, de algo que les trasciende, que llamamos experiencia absoluta de lo real, es decir, realidad suelta de e independiente de toda relación con nosotros, como estando ahí, en si misma, distinta de nosotros. Esta experiencia absoluta no relativa de la realidad los pueblos la tomaron como misteriosa, numinosa, la llamaron sagrada y la identificaron con Dios. Para ellos vivir ese sentido de trascendencia era vivir religiosamente, pues se religaban al cosmos total y a los dioses, dando así origen a las Religiones. Las Religiones de los pueblos son, pues, construcciones humanas, expresiones geniales del sentido que cada pueblo: chino, egipcio, mesopotámico, judío, griego, árabe etc., ha ido dando a las vicisitudes de su vida, en contacto con lo absoluto de la realidad, con lo misterioso o sagrado. Estas construcciones se expresan, ante todo, en mitos: mito de la muerte y la vida, de la serpiente y el dragón alado, del eterno retorno etc., y también en prácticas o en sistema articulado de ritos: para recibir a los que nacen, despedir a los que mueren, para dar gracias, para pedir e invocar, para celebrar acontecimientos etc. Estos mitos, ritos o creencias las sacralizan los pueblos, proclaman haberlas recibido del cielo y les atribuyen un sentido sagrado, absoluto, indubitable, a las que se debe una sumisión total. Este es el modo ordinario de proceder de las “religiones”. Los mitos, ritos y creencias de las Religiones serían el envoltorio o la cáscara que guarda la auténtica y directa revelación divina, el único medio de acercarnos a la divinidad o el único camino de vida espiritual, de experimentar la trascendencia o la dimensión absoluta de la realidad. 2.2.4. Pervivencia o rechazo de las religiones. La mentalidad occidental rechaza este sentido de lo religioso. Los mitos, ritos, creencias y normas de las religiones son construcciones o mediaciones humanas que expresan el sentido que cada pueblo dio a su vida, válidos ciertamente para esos pueblos en su tiempo, pero sin validez universal. A las creencias de las religiones no se les puede atribuir un sentido sagrado, inmutable, que se les deba sumisión absoluta, pues el ser humano cambia y evoluciona en sus circunstancias históricas. La cultura occidental, particularmente la europea, relativiza el medio, la forma o el envoltorio en que las Religiones nos ofrecen el acceso a la trascendencia, al Misterio, a la divinidad. Por ello, los europeos abandonan la religión, se vuelven agnósticos y ateos. ¿Hay que rechazar, por tanto, a las religiones o pueden éstas ofrecernos algo más? Las Religiones son sólo una forma que se da en un determinado tiempo de la historia y en respuesta a unas determinadas necesidades del proceso evolutivo de la humanidad. Son formas, envoltorios que contienen la espiritualidad del ser humano, su capacidad profunda para captar “dimensiones últimas”, más allá de la realidad inmediata que le rodea y de sus necesidades e intereses particulares como persona y pueblo. Capacidad de trascendencia, de gratuidad, de contemplación de la belleza, de la verdad y del bien, de manifestar el principio Esperanza y de Amor (Ernst Bloch). Es el “conocimiento silencioso” de que hablan los místicos de todas las religiones o “la noticia oscura amorosa” de nuestro Juan de la Cruz. Los seres humanos estamos hambrientos de espiritualidad, no de religiones. Creemos que en la búsqueda y explicitación de esta espiritualidad o mística pueden coincidir todas las religiones y, al mismo tiempo, cada religión puede especializarse en ello y ser complementaria de las otras, ya que ninguna “es la verdadera”, ninguna tiene el monopolio de la espiritualidad humana. Todas ofrecen la visión de toda la realidad, pero a través de su particular ventana religiosa: la parte imagen del todo, que dice Raimon Panikkar. Si pues existe una pluralidad de religiones y ninguna es igual, aquí habría que situar el diálogo interreligioso. Y si es esto lo que nos ofrecen las Religiones, entonces “Europa será mística o no será”, parafraseando el dicho de A. Camus, Karl Rahner y otros. Ahora bien, esta capacidad de percibir la dimensión trascendente, misteriosa y absoluta de la realidad sigue siendo humana, es la experiencia de este mismo mundo, al que tenemos acceso por nuestros sentidos, con nuestra mente y con nuestra acción. ¿Negamos, por ello, que pueda darse en esta “dimensión última” o en ese “conocimiento silencioso” de los místicos un contacto con la Divinidad, con el Otro, el que Es y No es, el Innombrable, el Todopoderoso: Dios clemente y misericordioso, en suma? De ninguna manera, pero lo que se puede afirmar, a lo sumo, es lo que dice Francisco de Asís en su Canto de las Criaturas: “De Ti, Altísimo, son (éstas) una señal”. Si las religiones se vuelven señal del descubrimiento del Altísimo, no sólo habrá diálogo sino también mutuo enriquecimiento entre ellas. Y entonces otra Europa mejor será posible, porque volveremos a ser “religiosos”. 3,- ACTUAR. De nuestra reflexión podemos extraer estas conclusiones prácticas, siempre provisionales: 3.1.- Referente a la Revelación: 3.2.- Referente a los mitos, ritos religiosos : 3.3.- A nivel cristiano: o0o BIBLIOGRAFIA para ampliar el tema: * AGÜERA SIRGO, José Manuel; PASTOR, Jaime; HEVIA, José Antonio ¿A dónde va Europa?. En Frontera, nº 49, Enero-marzo 2009, pp.13-56.
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